CON EL CORAZÓN PUESTO

 

Desde el primer momento en que te sentaste a mi lado en el bar no pude evitar desear besarte, tocarte y hacerte el amor.

Aquella especial noche encerraba el deseo en cada momento, en cada palabra, mirada y gesto, quise aprovechar la minima escusa para estar cerca de ti y me encantaba sentir que tú deseabas lo mismo porque tus sutiles roces y tus miradas cómplices me confirmaban que también me deseabas.

 

Tenia tanto que darte que mi cuerpo se semejaba a un volcán apunto de la erupción y yo estaba tan deseosa de estallar que no veía la hora de salir de aquel local para estar contigo a solas de una vez por todas.

 

El coche se deslizaba silencioso por las oscuras calles de la ciudad mientras nuestros ojos se hablaban sin que nuestra boca pronunciase una palabra, la única que gritaba en ese momento era mi mente que  repetía:

-Vamos a donde quieras pero vamos ya, te deseo tanto que no puedo esperar-

Nos deslizamos hacia las afueras y tú aparcaste el coche en una zona solitaria.

  • - Lo has pasado bien?- te pregunté
  • - Si- me contestaste-

Y ya no pude resistirme mas a tocarte , acaricié tu cara y besé tu Boca, tu me correspondiste inmediatamente con un torrente de besos tan apasionados que es difícil que alguna vez se pierdan en el olvido , nuestras lenguas investigaban nuestras bocas mientras cuatro manos al principio vergonzosas empezaban ya a conocer nuestros cuerpos.

Decidimos ponernos mas cómodos en la parte de atrás, yo encima de ti a Horcajadas sentía tu sexo erecto rozarse con el mío mientras mis manos se perdían en tu pelo.

Quise regalarte por fin la imagen de mi cuerpo completamente desnudo deseando  que me deseases cada vez mas , busqué con mis dedos la hebilla de tu cinturón para dejar en libertad por fin a tu polla, la cual acaricié lentamente con mi mano para notar la dureza que me llevaría a cometer el mas deseado pecado.

 

Tus manos  acariciaron mis pechos mientras tu boca buscó frenética mis pezones y tu lengua los chupó deseosa de ellos como si fuesen la fuente que en ese momento saciara tu sed.

Me levanté un poco para que me penetrases por fin, era algo tan delicioso que no podía quitarlo de mi mente, nuestros cuerpos ya desenfrenados empezaron a amoldarse mientras el baile del sexo nos había sacado a bailar en esa pista del erotismo y la pasión donde la melodía de nuestros gemidos se dejaba oír ya en la oscura noche.

En ese momento , mientras cabalgaba sobre ti , me vacié completamente de todo lo que había almacenado durante tanto tiempo y te lo dí todo , me volví loca de placer y dejé sueltas la riendas de mi cuerpo para que desbocado se fugase lo mas lejos posible de donde no quería estar y llegó al destino de tus besos, de tus manos acariciando mi cuerpo , de tus gemidos que me motivaban como no se puede legar a imaginar y yo , yegua desbocada salté al abismo de un orgasmo que devolvió la calma a mi alma.

En ese momento te amé , cuando sentí tu lengua en mi coño me dí cuenta de que tu también lo estabas dando todo , noté tu lengua juguetear con mi clítoris una y otra vez mientras tus dedos exploraban el interior de mi chorreante coño , me deleité en ese placer durante un buen rato pero yo también quería saborear tu polla y así lo hice, mi lengua rozó tu glande lentamente , en círculos para después  metérmela toda en la boca e ir chupándola  profundamente , despacio , de arriba abajo y notándola cada vez mas dura , deseaba que disfrutases lo mismo que yo lo había hecho , deseaba que me regalases la señal de que habías rozado el cielo o el infierno pero que habías estado allí conmigo.

Y así fue, tus fuertes gemidos me anunciaron que habías llegado.

Lo que mas me gustó después es que me seguiste besando.

 

Entonces al recoger mi ropa me di cuenta de mi error, se me había olvidado dejar el corazón junto a ella.