LA CENA

 

Estaba deseando cenar a solas contigo, para sentir esa intimidad que tanto me gusta y necesito, pero me fastidió bastante estar sentada delante de ti y no a tu lado en una mesa tan ancha que apenas podía cogerte la mano.

 Aunque ahora si lo pienso mejor quizás eso fue lo que hizo del momento una situación mas excitante.

Me conoces desde hace tan poco y tan bien que a veces me sorprendes, me preguntas que quiero decirte porque lo ves en mis ojos y yo te respondo un una sonrisa lo que quieres saber, lo que los dos sabemos, sentimos y deseamos.

Nuestras manos se buscan por fin por encima de la mesa desnudándose de la vergüenza que las ocupaba durante la cena, estarían sintiéndose así eternamente, siento tu dedo en mi palma y mi pierna te contesta con un roce por debajo de la mesa que quizás haya sido descubierto por alguien mas presente allí en aquel momento pero que para nosotros ya no importa.

No puedo dejar de mirar tus ojos mientras tu dedo acaricia mi barbilla y se deja caer travieso resbalando por mi cuello hasta el nacimiento de mis pechos.

De repente un calor sofocante me recorre el alma.

 

  • - Por que te has puesto hoy tan sexy?

La mesa se queda vacía y testigo de momentos que nunca se borran de algunas retinas y otro lugar, paisaje o mobiliario será mas tarde testigo de nuestro siguiente momento.

El momento que solo tu  y yo, podremos recordar.

 

CONTINUARÁ