EL CAMERINO
Al abrir la puerta del local una bofetada de humo irritó mis ojos, el ambiente cargado hacia dificultosa la respiración y mas en la época en la que ya nos encontrabamos, casi rozando el verano, el olor agridulce de sudor y los gritos de la gente que empezaba a dejarse embriagar por el alcohol penetraba en mi cabeza dificultando que pudiese escuchar lo que mi amiga me decía.
La entendí cuando me señaló hacia la barra donde nos dirigimos a pedir dos cervezas, entonces desde allí si que pude divisar el escenario aunque un poco lejos para poder disfrutar del espectáculo como era debido, nos perdimos entre la multitud que invadía el local hasta estar mas cerca del escenario, entonces pude verte.
Allí estabas tu, con tu amor entre los brazos, acariciándola como solo tu sabes, con la intensidad de tus manos, haciéndole el amor al ritmo de rock Ann rol, en ese momento me sentí celosa de ella, quise subir y que fuese a mi a quien tan solo hicieses el amor allí mismo en aquel momento, y algo debiste sentí cuando tus ojos se clavaron en los míos y tus labios se curvaron dejando escapar una sonrisita maliciosa.
Miraba tus manos acariciar tu guitarra y yo quería perderme entre tus dedos y fundir mis caderas con aquel movimiento de las tuyas que me estaban poniendo enferma mientras tus ojos me gritaban que me estabas siendo infiel descaradamente y los míos te respondían que me las ibas a pagar.
Cuando terminó vuestro repertorio te seguí con la mirada durante un rato observando como la gente te rodeaba felicitándote por tu actuación, las cervezas corrían como el agua entre tu y tus amigos celebrando una noche para vosotros muy especial, al cabo de bastante rato de estar allí le comenté a mi amiga que tenia que ir al baño y ella se quedó encantada charlando con un tipo que había conocido y que se nos había acoplado a nuestro lado ya hacia bastante rato.
Los baños de señoras no eran precisamente de lo más glamoroso así que intenté acabar rápido y salir de allí lo antes posible, cuando me disponía a volver al lado de mi amiga una mano me agarró haciéndome girar bruscamente.
-Donde creé que vas tan sola caperucita? , No sabes que hay lobos por aquí?-
No me diste tiempo a contestar, cuando me di cuenta me habías arrastrado al interior de una habitación que se suponía era vuestro camerino y cerraste la puerta por dentro.
Empujaste mi cuerpo contra ella haciéndome prisionera con el y tus brazos y nuestras bocas se estrellaron desesperadamente una contra la otra, tu lengua buscaba como loca la mía y tus labios me devoraban hasta casi dejarme sin respiración.
Tus dientes mordieron mi cuello como sabes que me gusta pero esa vez casi superaron la presión y un dolor placentero estremeció mi cuerpo mientras sentía un suave desgarro en mi piel.
Podía sentir la impaciencia de tus manos por tantos días sin tenernos el uno al otro en tus manos recorriendo mi cuerpo intensamente , tus manos apretando mis senos que asomaban ya por encima de mi corpiño de cuero negro mientras tu lengua chupaba mis pezones que asomaban duros como garbanzos por encima del sujetador.
Mis dedos se enredaban en tu negro pelo como siempre lo hacían para atraerte más hacia mi cuerpo y sentirte mío del todo ya en ese momento.
Sentí que me elevaba entre tus brazos los cuales me depositaron encima de la mesa, casi arrancaste mis pantalones mientras tu boca seguía devorando cada rincón de mi cuerpo mientras yo estaba enloquecida ya por tu actitud salvaje que tanto me gusta, entonces lo hiciste, rompiste mis bragas de un tirón y sentí tu lengua caliente y juguetona en mi clítoris.
Se me escapó un gemido fuerte que a ninguno de los dos no importaba ya, que se pudiese escuchar desde fuera porque tanta pasión nos estaba haciendo perder la cordura, tu boca volvió a recorrer de nuevo mi cuerpo hasta llegar a la mía y entonces pude notar la dureza de tu polla mientras tus ojos clavados en los míos me decían que en un instante seriamos uno , y me follaste allí mismo encima de la mesa , tu polla me taladró por completo , hasta lo mas profundo de mi ser , me sentí llena de ti y el movimiento de tu pene entrando y saliendo de mi me volvió completamente salvaje durante unos minutos hasta que tu te diste la vuelta y me colocaste encima de ti para que te cabalgase como a ti te gusta.
Lo sé, se que te gusta sentirme encima, se que te encanta notar que tu polla me llena hasta lo mas profundo mientras ves como mis tetas se mueven delante de tu cara y te las comes al mismo tiempo, se que te encanta que te diga que me folles hasta enloquecer y así lo hice hasta que los dos llegamos al mes delicioso y salvaje de los éxtasis.
Sábado por la mañana, me desperté pensando que era una pena que aquel sueño no hubiese sido una realidad y un tanto decepcionada me fui a la ducha para que el agua dejase resbalar por mi cuerpo toda la decepción de aquel momento, mientras me untaba la crema hidratante en la cara después de la ducha, mirándome al espejo, lo vi, allí estaba, en mi cuello y bien visible, la marca de unos dientes, de tus dientes.




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